
Dijo el poeta…
Dijo el poeta; dadme una cinta de raso suave y aterciopelada para atar los buenos recuerdos, y poderlos desatar cuando aparezca la nostalgia.
Dadme una cuerda gruesa y fuerte, para atar con nudos los recuerdos amargos.
Dadme un candado para encerrar los odios y las envidias, y tirar la llave al mar.
Dadme un nudo corredizo para sujetar el tiempo, que no pase tan rápido
Pero ¿por que quiero encerrar y olvidar la vida? Las cosas buenas y malas, los buenos y malos recuerdos ¡son la vida! forman parte de ella.
Por tanto no tengamos prisa en dejar de sentir, pues nos espera una eternidad para no sentir nada.
A veces el dolor es tan grande que nos provoca cerrar los ojos, descansar, pero si nos paramos un poquito y buscamos, y aunque nos cueste encontrarlo, siempre hay un motivo por el que vale la pena seguir adelante.
