lunes, 15 de abril de 2013

Pasando el rato

El domingo en patones estaba tooooooooodoooooo el mundo, así que me voy a ahorrar el trabajo de hacer un post sobre ese día, ya que como estaba toooooooooooodaaaaaaaaa la comunidad escaladora allí, pues ya saben que hizo un día estupendo, y que lo de la soledad de la montaña y escuchar el canto de los pajaritos y el viento meciendo las hojas de los árboles es algo que desde luego en patones no existe. 

La escalada, en ciertos sitios, se ha convertido en un deporte de masas, con sus ruidos, basuras, cacas de escaladores y sus correspondientes papelitos en medio del camino, etc, etc.

Si es que cuanto más conozco a la gente más quiero a mi perro.

Pero bueno, encontramos un rincón más solitario y agradable donde hacer alguna vía y alguna foto.


viernes, 5 de abril de 2013

LA HUELLA

No, no es la película de Mankiewicz.

Es la obsesión que tenemos los esquiadores de montaña por mirar atrás y ver la huella que hemos dejado.

Será por lo efímera que es, un simple trazo que en seguida desaparece, borrándose todo indicio de nuestro paso por ese lugar.

Tan efímero como nosotros. 

No hay mejor manera de hacer montaña que esta, porque aunque lo parezca, no dejas huella.

Y eso es todo, como estoy poco hablador y poco gracioso os dejo unas fotos de lo que ha dado de sí la semana santa, que no ha sido poco.

Bueno, igual al final del post, dejo alguna sorpresilla.....que lo mío no son los post serios y sesudos.





















Pues eso, LA HUELLA

Y ES QUE NO PODÍAN FALTAR UNAS FOTOS DEL PERRETEEEEE :)

















lunes, 25 de marzo de 2013

Lo que prometía ser un precioso día de esquí......

Ya hace tiempo que parece que nos gusta el esquí de montaña en plan Hard Style. 

Y no es que lo busquemos sino que a veces las cosas no salen como uno pensaba que iban a ser, ni los lugares son tan plácidos como esos en los que se recrea nuestra imaginación.

E incluso nuestra pequeña e inocente Sierra de Guadarrama a veces se transforma y nos muestra su cara más dura.



El domingo tras ver la "fantástica" salida de Fernando Alonso en Malasía, pues me dije que ya había visto bastante, así que nos subimos a "foquear" (como dicen los modernos) a la sierra.



Había algunas nubecillas, pero las previsiones eran de poca precipitación y vientos flojos, así que siendo conocedor de la sierra como si fuera la palma de mi mano (claro que igual es que la palma de mi mano no la conozco tan bien como pensaba) no subimos para arriba.



La cantidad de nieve que hay es alucinante y encima esa noche había nevado un poco, así que estaba deliciosa para deslizarse por el manto nivoso.


Por cierto, perdón por la calidad de las fotos, pero es que he vuelto a perder la cámara de fotos one more time. Así que están hechas con el movilín.

La subida hasta bola del mundo fue placentera y vimos a muchos
 esquiadores (madrugadores) disfrutando mucho de su bajada, así que pensé lo bien que lo íbamos a pasar cuando nos tocara bajar.




De bola del mundo bajamos hacia el conocido pluviómetro, por esa pala gigante y tan fácil que da gusto esquiar. Eso sí, el perrete parece que tiene un sexto sentido y se le veía gesto de preocupación.



 Llegamos al conocido pluviómetro si parar de decir lo buena que estaba la nieve y lo bien que lo estábamos pasando.



De ahí bajamos gozando como niños hacia el nacimiento del Manzanares


Y empezamos a subir otra vez hacia Bola del Mundo, esta vez remontando el Manzanares hacia el Ventisquero de la Condesa (pobre Condesa anda que no tenía que pasar frío).


Curiosamente, el perrete, que siempre va por ahí a su bola alejado de nosotros, iba pegadito pegadito, como si tuviera miedo de algo.


Y la verdad es que se veía todo muy, muy, muy, negro por detrás.

Así que oficialmente nos pilló el marrón, pero bien, y al final tuvimos que tirar hasta de GPS para encontrar Bola del Mundo.

Y es que el perrete aunque parezca muy chulo a veces, la verdad es que es todo fachada.

Así que lo que prometía ser una bajada gloriosa por la norte de Bola, se convirtió en una bajada a ciegas en medio de una ventisca  de esas que te crees que no puedes sufrir aquí en esta "pequeña" sierra.


Por lo menos, hemos aprendido a esquiar a ciegas :)